Por Dina Farfán Flores
Un 90% del rango de distribución del gato andino en la región de Cusco es propiedad de las comunidades campesinas. A pesar que la población es baja, estas áreas son intensamente utilizadas debido a la escasez de recursos naturales. Todo esto conlleva a que la conservación del gato andino sea sólo posible en colaboración con las comunidades locales.
Nuestros estudios con apoyo de la Zoológica de Frankfurt entre 2003 y 2008 sirvieron para identificar zonas prioritarias para la conservación de este felino donde el número de registros de la especie es alto, el estado de conservación del hábitat bueno, y con comunidades con un alto compromiso con el manejo y conservación de sus recursos. Como resultado iniciamos el
proyecto “Ecología y Conservación de Gato Andino” en 2007 con las Comunidades Campesinas de Chillca y Osefina en las cercanias del Nevado Ausangate, distrito de Pitumarca. Como resultado de las actividades de investigación, talleres informativos y de sensibilización, y pasantías a otras áreas de conservación, en Abril del 2009 estas Comunidades Campesinas iniciaran el proceso para el establecimiento de áreas de conservación con reconocimiento oficial del estado peruano.
Reconociendo al gato andino como especie emblemática, las comunidades ya han iniciado actividades de conservación con dos guardaparques comunales, cuatro promotores ambientales, y la implementación de zonificación de pastoreo y actividades turísticas, prohibiendo la caza, y promoviendo la sustitución de ganado exótico en sus territorios. Otras cuatro comunidades se han sumado a la iniciativa: Pynaya, Sivina Sallma, Pampachiri, y Sallani. La consolidación de estas iniciativas podrían significar más de 60, 000 ha. de área protegida dedicada a la conservación del Gato Andino.